El camino a la claridad

Prólogo Gwyneth Paltrow En su primer artículo para Goop, el doctor Habib Sadeghi escribió acerca de la verdad y por qué es tan difícil expresarla. Su definición de mentira no era la tradicional; hablaba de cómo en general nos han enseñado a darle prioridad a la cortesía sobre la integridad personal, cómo nos han enseñado a creer que eludir la verdad y encubrirla con mentiras blancas es un mejor camino hacia adelante que hablar con franqueza. No obstante, puntualiza que ignorar nuestros sentimientos no sólo es deshonesto, sino que negarse a honrarlos y darles voz es el tipo más dañino de deshonestidad que existe. Cuando empecé a ver al doctor Sadeghi hace muchos años fue a causa de trastornos médicos que en apariencia no tenían relación, pero antes de entrar en la parte médica, me hizo reflexionar sobre la idea de vivir honestamente. Él cree que las enfermedades se asientan cuando no vivimos de manera auténtica y no nos hacemos cargo de nuestros residuos emocionales. De modo que rastreó lo que sucedía en mis ovarios hasta mi tiroides, conocida también como el chacra de la garganta, una fuente de aflicción para muchas mujeres que no se sienten empoderadas para levantar la voz, que acumulan y reprimen el dolor emocional en lugar de hablar con la verdad. Cuando conocí al doctor Sadeghi, creía que la honestidad era una forma de actuar o una actitud. Ahora entiendo que es algo mucho más profundo. Se trata de darte el espacio para sentir en realidad tus emociones y ser fiel a ellas, a toda costa. El doctor Sadeghi se ha convertido en mi mentor en diversas habilidades, pero sobre todo en enseñarme a vivir de forma honesta. Ha sido una de las lecciones más hermosas, dolorosas e interesantes de mi vida. Como lo descubrirás en estas páginas, el doctor Sadeghi aporta mucha claridad a todos los aspectos de la vida, y con esta claridad viene la sanación. Con amor, GP Prefacio Si bien la medicina moderna ofrece muchos beneficios, para la mayoría de nosotros es claro que también tiene sus límites. A pesar de contar con una tecnología tan avanzada y tantos miles de millones de dólares invertidos cada año en investigación, en términos generales nuestro tratamiento de las enfermedades es ineficaz cuando se trata de curar padecimientos crónicos y trastornos neurodegenerativos, de hecho, muchas otras enfermedades. Aunque los diagnósticos han mejorado de manera notable en los últimos 60 años, la forma en la que atendemos las enfermedades diagnosticadas sigue siendo en esencia la misma. Es claro que si el cuidado de la salud significa evitar el estancamiento y evolucionar para afrontar los desafíos del futuro, además de las enfermedades con las que hemos lidiado durante más de un siglo, tenemos que pensar la idea misma de enfermedad de manera diferente. Debemos replantear nuestra comprensión de todo, desde el sentido de la enfermedad y por qué ocurre hasta cómo interactuamos con ella. Dado el envejecimiento de nuestra población y la prevalencia de enfermedades crónicas, no tenemos opción. Simplemente debemos encontrar una forma de abordar la enfermedad que vaya más allá de la cirugía y los fármacos, o los hijos de nuestros hijos se enfrentarán a los mismos asesinos crónicos que sus bisabuelos enfrentaron. Pensar de esta manera requiere ir en contra de muchas de las ideas establecidas e institucionalizadas que tenemos sobre la biología y la medicina. Significa que debemos atrevernos a cuestionar lo incuestionable. Puede incluso haber vacas sagradas que ?a riesgo de que nos llamen locos o charlatanes? deben ser cuestionadas, una estrategia que en innumerables áreas de la medicina ha demostrado ser la clave de grandes avances. Si la medicina pretende lograr avances, debemos convertirnos en pioneros en una profesión donde apartarse levemente de lo aceptado puede significar la pérdida de la reputación e incluso de la carrera.