La felicidad después del orden

El método KonMari puede parecer duro. Requiere tiempo y
esfuerzo. Pero si habéis recurrido a este libro con la intención
de por lo menos empezar a ordenar en serio, os pido que sigáis leyendo. Y que creáis en vosotros. Una vez estéis decididos, todo lo que necesitaréis es aplicar el método de la forma
correcta. Pensad en el tipo de casa en el que queréis vivir y cómo os
gustaría que fuera vuestra vida en ella. En otras palabras: describid vuestro estilo de vida ideal. Si os gusta dibujar, haced
un boceto del aspecto que tendría vuestra casa ideal. Si preferís escribir, describidla en un cuaderno de notas. También
podéis recortar fotos de revistas.
Es probable que queráis empezar de inmediato, ¿verdad?
Precisamente por no desarrollar esta razón mucha gente desiste cuando intenta ordenar. Solo cuando imaginéis vuestro
estilo de vida ideal, podréis ver con claridad por qué queréis
ordenar las cosas e identificar la clase de vida que queréis
vivir una vez hayáis concluido la tarea. El proceso de ordenar
se convierte, por lo tanto, en una acción decisiva en la vida de
una persona. Por eso debe tomarse en serio el estilo de vida
ideal al que aspiráis. Una característica de las personas que parecen no terminar de
ordenar nunca es que intentan guardarlo todo sin deshacerse
de nada. Cuando las cosas se guardan en una casa, puede dar
la impresión de estar arreglada, pero si los lugares de almacenamiento están repletos de cosas innecesarias será imposible
tenerlas organizadas, y esto conducirá inevitablemente a una
reincidencia.
La clave para conseguir ordenar de verdad las cosas es
desechar primero algunas de ellas. Solo podemos pensar
dónde almacenar cosas, y qué cosas almacenar, una vez que
hayamos decidido cuáles conservar y cuáles desechar, porque así sabremos con exactitud qué cosas tenemos que
guardar.
Pensar en dónde guardarlas o preocuparos por si caben
en determinado sitio os distraerá de la tarea de deshaceros de
las que no necesitéis, y así nunca terminaréis. Sería una tremenda pérdida de tiempo; por lo tanto, en vez de ello, considerad toda solución de almacenamiento hallada durante el
proceso de descarte como algo temporal y centrad vuestra
atención en la categoría clasificatoria siguiente. Este es el secreto para hacer el trabajo con rapidez. Uno de los errores más comunes es ordenar habitación por habitación. Este método no funciona, porque la gente piensa que
ha puesto orden cuando en realidad solo ha cambiado las cosas
de un sitio a otro o dispersado por toda la casa objetos pertenecientes a una misma categoría, con lo que es imposible tener una
idea exacta de la cantidad de cosas que realmente se poseen.
El procedimiento correcto es ordenar por categorías. Esto
significa ordenar todas las cosas según la categoría a la que pertenece cada una. Para ordenar, por ejemplo, la categoría de prendas de vestir, el primer paso es reunir todas las prendas de la
casa en un único sitio. Esto permite ver de manera objetiva y
exacta cuántas hay. Ante una enorme cantidad de prendas de
vestir os veréis obligados a reconocer lo mal que habéis ordenado vuestras cosas. Es muy importante tener un conocimiento exacto del volumen total de objetos de cada categoría. Es fundamental no solo ordenar por categorías, sino también hacerlo en el orden temporal correcto, que es este: ropa, libros, papeles, komono (varios)* y, finalmente, objetos de valor sentimental. ¿Alguna vez nos hemos encontrado fotos antiguas mientras ordenábamos cosas y luego nos hemos dado cuenta de
que habían transcurrido horas mientras nos dedicábamos a
contemplarlas? Este es un error muy común e ilustra con claridad la importancia de llevar a cabo nuestra tarea en el orden
temporal correcto, que está diseñado específicamente para
perfeccionar la capacidad de distinguir las cosas que nos producen felicidad. La ropa es ideal para ponerla en práctica,
mientras que las fotos y otros objetos de valor sentimental son
el ejemplo máximo de lo que no se debe tocar hasta que dicha
capacidad no se haya perfeccionado.